¿Soy un superhéroe?

¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 06 Mar 2010, 14:22

Martes 20 de marzo de 2007, 16:03h
Hoy me ha pasado algo muy bestia


No sé qué me pasa.

Esta mañana me he levantado con una migraña infernal. Una de esas que te provocan arcadas si intentas moverte demasiado, así que he decidido quedarme en casa y pasar de ir a currar. Tampoco es que hoy tuviera mucho trabajo, así que nadie lo notará, ni siquiera mi bolsillo a final de mes. Una –quizás la única- ventaja de ser autónomo.

Me he tomado un espidifén y me he vuelto a la cama. No sabeis lo que jode, cuando te ataca una migraña asesina, tener una peluquería canina dos pisos por debajo del tuyo.

Finalmente he conseguido dormirme cubriéndome la cabeza con la almohada. Parece mentira, pero sentir una ligera presión sobre las sienes alivia algo el dolor.

Por cierto, no me he presentado: me llamo Daniel García. Tengo 32 años y las migrañas me acosan desde que tengo memoria, así que ya las considero como un mal menor. A pesar de lo terribles que son uno se termina acostumbrando. De hecho, si hay gente que se acostumbra a pasar hambre o a ser maltratada a diario, cómo no me voy a acostumbrar yo a una ridícula migraña.
Desgraciadamente la cosa hoy no ha quedado ahí. Ojalá solo hubiera sido eso.

Al despertarme por segunda vez, el reloj-despertador de la mesita marcaba las 13:30h. Me he levantado con hambre y medio mareado y he entrado en la cocina. He husmeado en la nevera y en el armario y al final me he decidido por algo fácil: macarrones con salsa de tomate.

Mientras el agua se calentaba me he tumbado en el sofá y he encendido la tele. Nada interesante, para variar. Entonces ha sido cuando he visto la sangre. Primero en el sofá, luego en mis pantalones y en el suelo. Goterones de sangre que marcaban mi recorrido por el piso. Pero algo escandaloso. El sofá y los pantalones los he puesto perdidos. He ido corriendo al cuarto de baño y me he mirado en el espejo. La sangre salía de la nariz. De las dos fosas nasales a la vez y de una forma contínua. Me he asustado un poco pero no soy un tío al que la visión de la sangre le afecte, por lo que rápidamente me he limpiado con agua bien fría y cogiendo un buen puñado de papel higiénico he tirado la cabeza hacia atrás y he cubierto con él la nariz. Así, andando como un mayordomo enquilosado, me he vuelto al sofá.

Y entonces han empezado los vecinos del piso de enfrente. Discuten día sí, día también. Supongo que también se han acostumbrado, al igual que yo a las migrañas. Pero hoy ha sido diferente. Han empezado como siempre: gritando, insultándose, mandándose a la mierda mutuamente... A mi migraña le ha venido de cojones el jaleo, vamos. He intentado centrarme en lo que decían en la tele e ignorarles. Mis ojos repasaban el techo mientras una de esas paparazzi insultaba a un famosete por haberle roto el micro o no sé qué, cuando la voz del vecino ha alcanzado un nivel de decibelios intolerable. Mi ojo derecho parecía que se me fuera a salir de la órbita a causa del dolor, cada vez más agudo. El vecino ha dicho a grito pelado: "¡Te voy a partir los morros, so cerda!" La frasecita debe haberse oído a través del patio de luces por todo el edificio y casi seguro que habrá llegado a la calle.

Estas situaciones me hacen sentir incómodo e impotente a la vez. Piensas en lo que debe estar pasando allí al lado, a tan solo unos metros de ti. Te imaginas cosas malas, pero siempre piensas que seguro que son las bravuconadas del machito de turno. Que no le va a hacer daño. Luego un buen polvo, y la reconciliación perfecta.
Hasta que oyes el golpe y el grito de ella, y un segundo golpe cuando su cuerpo se da contra el suelo o algún mueble. A lo que siguen más gritos y golpes.

No sé qué me ha pasado, pero algo ha hecho clik dentro de mi cabeza. La migraña ha desaparecido, dejando paso a una fúria que jamás había sentido. Me he levantado y corriendo he cruzado mi apartamento hasta la puerta, que he abierto sin pensar en qué haría a continuación. Los gritos y los golpes seguían a tan solo unos metros de mí. Y sabía que nadie haría nada. La gente está acostumbrada a no decir o hacer nada si lo malo no les sucede a ellos mismos.

He gritado, plantado frente a la puerta de los vecinos. He gritado que se detuvieran, que iba a avisar a la policía. El maníaco que estaba vapuleando a su señora al otro lado me ha contestado a voces que si no me largaba yo sería el siguiente. Y eso ha sido lo último coherente que recuerdo. A partir de ese momento solo hay una sucesión de imágenes.

Una puerta volando por los aires. Sangre en el suelo. Sangre en la cara de la mujer y resbalando por su cuello. Su camisón manchado y roto, del que sobresale uno de sus pechos perfectos. Un puño estrellándose contra mi cara. La cara del maltratador, atónito. Luego aterrado. Finalmente su cara ya no es su cara: es un amasijo de carne y sangre. La mujer llora en el suelo, junto a tres latas de cerveza vacías y aplastadas. Vecinos en la puerta. Alguien ayudándome a entrar en mi piso. Oscuridad.

He despertado a media tarde, sin migraña pero con el cuerpo -y sobre todo la cara- dolorido. Alguien me ha limpiado las heridas y me ha puesto vendajes y tiritas. Alguno de los vecinos, he supuesto. Al fin alguien hace algo.

Al despejarme del todo me ha sorprendido no estar en comisaría. Según creo estoy implicado en uno o varios delitos. Me extraña la tranquilidad que ahora se respira en todo el edificio. Es como si no hubiera pasado nada. Aunque claro, mis heridas indican todo lo contrario.

¿Me estaré volviendo loco?

Mañana preguntaré a los vecinos, ahora me vuelvo a la cama. Me encuentro fatal...

_________________________________________________________________

Saludos,

esto que acabais de leer (si es que no os ha parecido demasiado tocho XD) corresponde a la primera entrada del blog ¿Soy un superhéroe?

Me he decidido a abrir este hilo porque supongo que aquí todos sois fans de los superhéroes y disfrutais, aparte de jugando al SoulHeroes (el cual acabo de descubrir y me ha parecido un muy buen juego online), leyendo cómics o historias sobre ellos, y como tales os invito a que leais la historia que encontrareis en el blog, a que la disfruteis como lo han hecho ya muchas personas antes, y a que me deis vuestra sincera opinión sobre la historia, sobre el blog, o sobre lo que querais.

El blog es: http://soyunsuperheroe.blogspot.com/


Un saludo,

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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 07 Mar 2010, 12:52

Miércoles 21 de marzo de 2007, 11:07h
Me duele todo


Estoy en la oficina. Hecho una mierda, pero en la oficina. Me duele todo, joder.

Me he despertado a las 6:30h, pasada una larga e incómoda noche en que he tenido que dormir mirando al techo y sin moverme apenas. Cualquier intento de dormir de lado, como tengo acostumbrado hacer, ha quedado descartado automáticamente a causa de las terribles punzadas de dolor que recorrían mi cuerpo. Mención aparte para las pesadillas que me han acosado cada vez que conseguía dormirme y que han logrado que me despertara en más de una ocasión. Una noche para el recuerdo, vamos.

Presento un aspecto horrible, pero por suerte trabajo solo y hoy no tengo que ver a ningún cliente. Las gafas de sol me han protegido de miradas indiscretas durante el trayecto de casa a la oficina. Y los guantes, aprovechando la excusa de que finalmente ha vuelto el frío, han ocultado las vendas y tiritas de mis manos. He visto gente en el metro que tenía peor aspecto que yo.

He salido de casa después de una reconfortante ducha y aprovechando que me he levantado antes de lo normal, me he ido andando tranquilamente por el paseo hasta la estación. El aire fresco y el olor a mar me han sabido a gloria y me han despejado completamente.
Mientras andaba he ido recordando lo sucedido ayer, y lo he fijado en mi mente. Ya no hay dudas. Sucedió realmente.

Lo que me lleva a la conclusión -y no por primera vez- de que soy idiota. Me he ido tan tranquilo, como un día cualquiera. Debería haber hablado con algún vecino antes de venirme a trabajar y enterarme de como había terminado todo. Preocuparme por la chica a la que supuestamente ayudé, por su novio o marido -o lo que sea- al que según creo no dejé en muy buenas condiciones. Y sobre todo, saber si tendría problemas por lo que hice.

He decidido que iré a casa al mediodía y averiguaré lo que pueda. Comeré allí y volveré a la oficina por la tarde. Por un día que me chupe cuatro viajes no me voy a morir. O eso creo. Además, así igual termino de leer Apocalipsis.
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Marin el 07 Mar 2010, 19:42

¿Lo escribes tu todo?
Porque me guta mucho la historia ;) sigue así
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor raikendos el 07 Mar 2010, 20:01

nada pero que nada mas te animo a seguir escribiendo,no esta nada mal y parece que engancha y mira que no soy de leer comics de superheroes
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 08 Mar 2010, 00:09

Miércoles 21 de marzo de 2007, 16:44h
Quién me lo iba a decir


No he terminado el libro. La cabeza daba demasiadas vueltas a las últimas treinta y tantas horas de mi vida. Stephen King y su Apocalipsis tendrán que esperar. Ahora estoy viviendo el mío propio.

Al llegar al edificio donde vivo he ido directamente a llamar al timbre del primero –aquí no hay entresuelo y solo tenemos una puerta por piso-. Me preocupaba más saber algo de lo sucedido ayer que comer, a pesar de que eran ya las dos pasadas. No es que tuviera demasiada hambre tampoco. Los problemas, dicen, quitan el apetito.

Al parecer no había nadie, así que he subido al segundo, de donde salía un olorcillo a carne rebozada con ajo y perejil. La boca se me ha hecho agua y he descubierto algo importante: los problemas no quitan el apetito, lo engañan. He pulsado el botón del timbre y dentro ha sonado un zumbido, al que han seguido unos pasos lentos acercándose a la puerta. “¿Quién es?”, ha preguntado una voz de mujer mayor.

Entonces he pensado que igual no me abriría. Quizás me tuviera miedo. Yo, pensándolo fríamente, no abriría a alguien que el día anterior le ha dado una paliza al vecino de arriba. Además, no se puede decir que haya mucha relación entre los vecinos. Al ser todo pisos de alquiler la gente va y viene a menudo, y como mucho cuando nos cruzamos en las escaleras es un “hola” o “adiós” apresurados y poco más. Eso de irle a pedir azúcar o leche al vecino de enfrente queda para las películas.

“Soy el vecino del quinto” he dicho, intentando que mi voz sonara tranquila. Unos segundos después la puerta se ha abierto y una mujer de unos cincuenta años se ha adelantado con una agradable sonrisa en su rostro. Creo que me la he encontrado un par de veces en los dos años que llevo viviendo aquí, y en ninguna de esas ocasiones hemos ido más allá del saludo de rigor. Hoy ha sido distinto. Ha alargado la mano para estrecharme la mía y ha dicho: “Me llamo Magda. Lo que hiciste ayer fue muy valiente. Te felicito. Más gente como tú se necesita en este país.” Me he quedado atónito, y cuando finalmente he comprendido lo que me acababa de decir me he puesto rojo como un tomate.

Me ha invitado a comer con ella, y pensando sobre todo en lo escasa de mi reserva alimenticia he aceptado gustoso. Además, ha sido la excusa perfecta para poder charlar tranquilamente y averiguar de primera mano lo que no recordaba de ayer y lo que sucedió posteriormente.

Magda es una mujer encantadora, y no está tan estropeada como me parecía; en realidad tiene sesenta y dos años. Es curioso el hecho de que al ir conociendo a una persona pueda cambiar nuestra percepción de su físico; lo que te podía parecer horrible o molesto puede llegar a ser hasta agradable.
Bien, dejémonos de filosofía barata y volvamos al tema que nos ocupa: resulta que ayer, cuando entré en el piso del vecino, armé tal escándalo que la mitad de los vecinos no pudieron evitar salir de sus hogares e ir a ver qué sucedía. Supongo que el follón que se organizó resultó totalmente intolerable hasta para la egoísta comodidad a la que ha llegado el ser humano en el último siglo, y dejaron de preocuparse de ellos mismos inconscientemente. Lo más curioso es que nadie llamó a la policía. Según me ha contado Magda, los dos chicos que viven en el tercero entraron en el piso mientras el resto de vecinos se reunían en el rellano, mirando incrédulos la puerta arrancada que descansaba en el suelo. La pelea debió durar unos pocos segundos, ya que cuando llegaron ya se habían acallado los gritos y los golpes, y solo se escuchaba el llanto de la mujer y la respiración entrecortada del maltratador. Un minuto después uno de los chicos pidió desde el interior que alguien llamara a una ambulancia, y luego me sacaron de allí semi-inconsciente y me llevaron a mi piso. Magda entró junto con dos vecinas e intentó calmar a la mujer herida, que miraba con horror a su hombre, el cual yacía en el suelo como un muñeco desmadejado, cubierto de sangre. La ambulancia llegó media hora después y se los llevaron a los dos. También acudió la policía y tomó declaración a los vecinos. Ninguno de ellos mencionó mi parte en todo aquello, y después de hablarlo entre todos llegaron a la decisión de que me defenderían en caso de que surgieran problemas con la ley.

"Por una vez que alguien hace algo bueno de verdad no le vamos a dejar en la estacada, Daniel" me ha dicho Magda al salir de su apartamento. Sus palabras me han hecho sentir bien, y casi me han hecho olvidar el dolor que todavía me recorre el cuerpo. Uno casi podría pensar en hacer cosas así más a menudo. Como los superhéroes de los cómics.
Joder, se me va la olla.

La mujer a la que ayudé ya está en su casa, pero no su marido -sí, están casados-, que sigue ingresado en el Hospital de Sant Pau de Barcelona. No conozco los detalles, pero no me hace sentir tan bien el saber que he envíado a alguien al hospital. Aunque ese alguien sea un hijo de puta.
Por un instante me he planteado el subir a verla y presentarle mis disculpas por meterme donde no me llaman, pero finalmente he decidido volver al trabajo; me da mal rollo. Además aún está todo muy reciente. Quizás mañana.

__________________________________________
Me alegro de que os haya gustado. Estad atentos porque ésto no ha hecho más que empezar ;)


Un saludo,

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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor DaRkHoRuS el 09 Mar 2010, 04:10

igual opino k esta muy bueno, ojala sigas escribiendo k ya m enganche xD
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 09 Mar 2010, 11:02

Miércoles 21 de marzo de 2007, 21:37h
Sorpresa de última hora


Alucinante.

Hace aproximadamente media hora se han pasado por mi piso la mayoría de vecinos -muchos ni sabía que vivieran aquí- para saludarme, ver qué tal estaba, si necesitaba algo, o simplemente "para estrechar la mano al héroe local". ¡Magda y dos vecinas me han traído un pastel y todo! Asombrado ante tal despliegue de humanidad me he sentido como un imbécil, sin saber qué decir o hacer. No he acertado a mascullar más que un "gracias" detrás de otro, hasta que finalmente me han dejado solo en el recibidor de mi apartamento con el pastel sujeto por unas manos temblorosas. Mis piernas también temblaban, todo hay que decirlo.

Por cierto, el pastel es cojonudo. De trufa cubierta con chocolate Sacher y unos montoncitos de nata, como a mí me gustan. Después de la cena pienso darme un atracón a la salud de los vecinos.

Esta sorpresa de última hora y el hecho de que las heridas apenas me duelan ya me han alegrado la noche. Después me pondré alguna película de DVD, y mañana será otro día.

Mmmm... ¿X-Men o X-Men2?


Jueves 22 de marzo de 2007, 9:46h
¿Regeneración?


Joder. No sé como explicarlo. Ahora mismo estoy temblando.

Hace un rato que me he levantado -hoy ya dentro de mi horario habitual- y me he dirigido al cuarto de baño para ducharme, lavarme los dientes... Lo de cada día, vamos, pero al enfrentarme al espejo, esperando ver mi rostro amoratado me ha extrañado ver que no quedaba señal alguna de mi pelea con el vecino. Sinceramente, hasta ahora nunca me habían puesto un ojo a la virulé, así que tampoco sé lo que tarda en irse un moratón, pero diría que algo más sí que duran. Quitándole importáncia me he empezado a desnudar -¡joder, qué frío hace hoy!- y al sacarme las vendas de las manos ha sido cuando ya me he asustado. Hasta ese momento ni me he dado cuenta de que al despertarme no me dolía nada. Ni un rasguño. Ni una costra, cicatriz o marca.

Por un momento he pensado que había soñado los dos días anteriores y que volvía a ser martes... Pero ahí están los vendajes y las tiritas ensangrentadas. No han desaparecido.

Estoy acojonado. No sé qué hacer.
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 09 Mar 2010, 23:04

Jueves 22 de marzo de 2007, 13:46h
Tengo miedo


Estoy en casa.
Al final no he ido a la oficina. Los nervios y mi imaginación -que cuando quiere se desborda- han podido conmigo. He llamado a uno de mis clientes con el que hoy tenía una reunión y la he pasado a mañana. El resto de cosas que tenía pendientes para hoy las puedo hacer perfectamente desde aquí, aunque con la de tonterías que me pasan a mil por hora por la cabeza no es que esté en las mejores condiciones para ello.

Para empezar, soy un tío bastante freak, no voy a ser yo quién lo niegue. Colecciono cómics desde pequeño, al igual que películas -originales-, leo sobre todo libros de fantasía y terror, y encima juego a rol con los amigos de toda la vida cuando logramos juntarnos. El "pack completo", que se suele decir, lo que me lleva a tener una mente bastante abierta.
En cuanto he visto que no tenía ni un rasguño, lo primero que he pensado ha sido: "¡Coño, soy como Lobezno!" Luego me ha entrado el pánico.

Estas cosas sólo pasan en los tebeos o en las películas. No son reales. No soy un jodido mutante ni me he comido un trozo de meteorito que me ha dado poderes. Probablemente lo que me suceda es que estoy enfermo. O loco.

Uno de los vecinos -no recuerdo su nombre- me dijo que debería ir a que me viera un médico. Quizás tenga razón. Pero a ver,... ¿qué le voy a decir? "Perdone doctor, anteayer me peleé con mi vecino y quedé hecho una piltrafa pero hoy me he levantado y como nuevo, oiga. ¿Sabe usted si es normal?"
Pero eso no es todo. Ayer mientras comíamos, Magda, al contarle lo de la hemorragia nasal de antes de que sucediera todo, me dijo que aquello no era normal. Que si me sangraba la nariz por los dos agujeros y de forma contínua podía ser algo grave. Y más si ya padecía migrañas. Que fuera al médico sin falta.
Pero la nariz no me ha vuelto a sangrar, y a los médicos no es que les tenga en mucha estima. Además soy una de aquellas personas que va al médico cuando ya no queda más remedio. Sé que no es lo correcto, pero es lo que hay. Hoy me encuentro bien, entonces no voy al médico aunque esté cagado de miedo.

Todavía no le he hablado a nadie sobre lo que me está pasando. Quizás esta tarde llame a Rafa y me vaya a tomar una cerveza con él. Hablar con él siempre me tranquiliza. Es el tío más práctico y lógico que conozco, además de saber sobre casi todo. Seguro que sabe qué hacer. O quizás me mande a la mierda por contarle cuentos chinos.

Voy a ver que tengo en la nevera -como si no lo supiera ya-. Tengo un hambre atroz.
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 10 Mar 2010, 11:55

Jueves 22 de marzo de 2007, 21:17h
Ésto empieza a gustarme


No sé qué pensar. Les he dado de hostias a dos seguratas. Y lo peor es que no me arrepiento en absoluto.
Mejor empiezo por el principio.
A las cinco y media he quedado con Rafa en el Menta Negra. Él ha llegado diez minutos tarde, como de costumbre, y yo ya me había ventilado la primera mediana. Ha pedido dos más -una para cada uno- y se ha sentado frente a mí. Me ha observado durante unos segundos y, enarcando su ceja de "algo no anda bien" me ha preguntado qué era aquello tan importante que quería contarle. Nos hemos tomado tres cervezas cada uno mientras le contaba todo lo sucedido en los últimos tres días. Se lo ha tomado como una coña, lo cual era de esperar, y la conversación ha dado un giro totalmente esperado hacia las putadas que le hace Marta, su novia. Es el tema habitual -y diría que favorito- de Rafa.
Luego hemos bajado hasta el paseo marítimo y nos hemos estado un rato observando el mar hasta que ha empezado a bajar el sol. El "contentillo" provocado por las medianas también ha bajado y después de un buen rato en silencio me ha preguntado si todo lo que le había contado en el bar iba en serio. Le he contestado que si quería acompañarme a casa se lo demostraba, y se me ha quedado mirando. En sus ojos he avistado un chispazo de duda, pero no ha llegado a prender y haciendo un gesto con la mano me ha indicado que dejáramos el tema.
Sé perfectamente que es prácticamente imposible que alguien me crea. No me lo creo ni yo...

Al acercarnos a la estación de Renfe es cuando ha empezado todo. Desde lejos ya hemos visto algo raro, pero hablando de Marta no le hemos prestado la suficiente atención hasta que ha sido demasiado tarde. Había tres o cuatro personas en el andén, mirando con nerviosismo, atónitas, como un guardia de seguridad sujetaba a una chica mientras su compañero le daba puñetazos a un chico sin que éste hiciera acto de defenderse. Lo tenía cogido por el cuello de la chaqueta y le estaba machacando la cara. Al acercarnos he podido ver que el chaval ya estaba medio inconsciente. Ninguno de los presentes hacía nada. Solo mirar. Mientras, el chaval seguía recibiendo golpes y la chica, sujeta por el otro gorila, gritaba enloquecida que dejaran a su novio. Estaba llorando a lágrima viva.
La verdad es que tanto el chico como la chica tenían bastante mala pinta. Estaban muy pálidos y delgados los dos. Y la chica parecía ir colocada, aunque quizás fuera solo por la impresión.
He vuelto a notar esa sensación de impotencia en la boca del estómago. Parece que te esté diciendo: "¿No piensas hacer nada?"
He avanzado dos pasos y Rafa me ha detenido y me ha mirado con el rostro descompuesto, diciendo con voz temblorosa: "No te metas. No sabes qué ha pasado. Puede que el chaval..." Y ahí he dejado de escuchar. Porque en ese instante la chica se ha soltado y ha corrido hacia el segurata que estaba vapuleando a su novio, gritando que le soltara, que no tenía porque pegarle por haberse colado en el tren. Y entonces ha caído la gota que ha colmado el vaso: el otro guardia de seguridad ha corrido tras ella, la ha cogido del brazo, y le ha dado un empujón brutal contra el muro de ladrillos que separa el paseo del andén. La cabeza de la muchacha ha rebotado contra la pared y ha caído inconsciente al suelo. La gente ha retrocedido asustada, gritando y protestando, al mismo tiempo que todo a mi alrededor perdía el color y me veía a mi mismo saltando contra el hijo de puta del segurata.
En cuanto he entrado en contacto con él todo parece haberse sucedido a cámara rápida. Recuerdo haberle pegado una patada en un costado y sus ojos muy abiertos, mirándome como si no se creyera que alguien -probablemente alguien como yo- le estuviera golpeando. Ha intentado agarrarme, pero no sé como me he zafado y le he enchufado un puñetazo en el estómago que le ha hecho retroceder. Entonces su compañero ha soltado al chico -que ha caído al suelo- y ha decidido unirse a la fiesta. Recuerdo perfectamente haber pensado: "Bien, así no tendré que venir a por ti".

Lo siguiente que recuerdo es a Rafa, gritándome que tenía que irme de allí, que venía la policía. El aullido de las sirenas acercándose me ha devuelto al mundo real. Los dos guardias de seguridad estaban tumbados en el suelo, inconscientes. Más gente se había reunido a nuestro alrededor, disfrutando del jodido espectáculo, murmurando, y solo tres personas estaban junto al chico y la chica. Uno de ellos decía ser médico.

-¡Vete! -me ha gritado Rafa -¡Te llamo esta noche, pero pírate ya!
Le he mirado un segundo: estaba totalmente acojonado. "Supongo que ahora estás empezando a creerme" he pensado sarcásticamente, y de un salto me he plantado al otro lado del muro y he corrido hasta casa sin detenerme.

Al cruzar la puerta de mi apartamento me he sentido aliviado. Me he sentado en el sofá y he respirado profundamente. El corazón parecía a punto de salírseme del pecho.
Cuando por fin me he calmado, no he podido evitar pensar que he hecho lo correcto. ¡Qué cojones, esos hijos de puta se merecían un poco de su propia medicina!

Sinceramente, sea lo que sea lo que me pasa, me está empezando a gustar más de lo que me asusta.
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Izarckle el 10 Mar 2010, 21:32

Esta interesante la historia, te animo a seguir con ella!
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 10 Mar 2010, 22:01

Gracias por los ánimos Izarckle, seguiré posteando mientras alguien siga leyendo en el foro, aunque la primera novela ya la tengo terminada. Actualmente estoy escribiendo la 2a parte :)


Un saludo,

Arawna
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 11 Mar 2010, 11:34

Viernes 23 de marzo de 2007, 9:05h
Híper. Mega. Ultra. Súper.


Híper
activo. Mi cerebro no se ha detenido esta noche. Apenas he dormido. Me siento excitado y nervioso.

Mega
rallado. Reconozcámoslo, lo que me está pasando no es normal, joder. Además, cuando me he levantado me ha vuelto a sangrar la nariz. No sé si tendrá algo que ver, pero hasta el lunes me había pasado en contadas ocasiones.

Ultra
jado. Por el comportamiento de las supuestas fuerzas del orden y de la gente en general.

Súper soprendido. Ayer noche, antes de acostarme, vino a verme la vecina a la que ayudé hace tres días para darme las gracias.

Más tarde me extenderé, ahora me voy a la oficina. Hoy tengo un montón de facturas que preparar y enviar o el mes que viene no pagaré el alquiler ni los autónomos, y no tendré para comer.
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 12 Mar 2010, 17:22

Saludos,

para los que os interese, os anuncio que he creado un nuevo foro de ¿Soy un superhéroe? que podeis encontrar en el blog. Si quereis pasaros sois más que bienvenidos :)
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 12 Mar 2010, 23:17

Viernes 23 de marzo de 2007, 12:10h
Sensacionalismo al mejor postor


Qué fuerte. Salgo en el puto periódico. Ahora sí que estoy flipando.

Al llegar a la estación una chica me ha dado el Què!, el periódico gratuito más sensacionalista que hay. Hubiera preferido el ADN pero ya no quedaban. Tengo la costumbre, antes de seguir con la lectura del libro del momento de ojear el periódico gratuito que me den y leerme solo aquellas noticias o temas que me llaman la atención, saltándome siempre las páginas de deportes y centrándome sobre todo en las secciones que hacen referencia al ocio.
El horóscopo también me lo leo como hace todo el mundo, aunque sea una de las mayores chorradas que existen.
Pues bien, en la página 5, el titular de una de las noticias que aparecen en una columna lateral, en pequeño, ha atraído mi atención y me ha hecho dar un respingo en el asiento. Creo que la señora que tenía sentada al lado se ha dado cuenta de mi reacción y cuando me ha mirado no he podido evitar cerrar el periódico. Me he sentido como un niño pequeño al que han cogido en plena travesura.

El titular decía así:
"Dos guardias de seguridad reciben una brutal paliza de un desconocido"
Y la noticia continuaba en el mismo tono sensacionalista:
"Los guardias de seguridad A. F. Gómez y R. E. de la Rosa, responsables ayer de la seguridad de la línea C1 de Cercanías de Renfe del Maresme, fueron ingresados a las 20:30h en el Hospital del Mar de Barcelona, tras haber sido agredidos brutalmente por un hombre que aún no ha sido identificado. La agresión tuvo lugar en -prefiero no poner el nombre de la población aquí-, sobre las siete de la tarde. Según algunos testigos presenciales, el hombre se lanzó contra los trabajadores de Renfe en defensa de una pareja de jóvenes que habían tenido problemas con los citados.
La policía está recopilando datos en estos momentos sobre el agresor, a fin de poder llevarlo ante la justícia, pero al parecer ningún testigo ha podido dar una descripción detallada del indivíduo, alegando que estaban tan impresionados por la escena que no se fijaron.
R.E. de la Rosa ha sido dado de alta esta madrugada, mientras que su compañero A. F. Gómez sigue en la UCI."

¡Qué hijos de puta! ¿Y lo que ellos les hicieron a esos chavales no lo ponen? Me siento asqueado y mareado.
Arawna
 
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 13 Mar 2010, 22:58

Viernes 23 de marzo de 2007, 21:18h
Efectos secundarios


Por fin en casa. Las facturas y la reunión de última hora con un cliente casi acaban conmigo.

Lo primero que he hecho al llegar ha sido tomarme un espidifén. La migraña vuelve al ataque, ¡qué sorpresa! Dicen que las migrañas son causadas por el estrés, por la acumulación de problemas o por según qué tipo de comidas. Mi migraña de hoy juraría que viene de una combinación de lo primero y lo segundo, pues dudo que un bocadillo de tortilla a la francesa de dos huevos con pan con tomate pueda ser la causa. Quizás debería hacerle más caso a mi madre e ir a ver a un neurólogo; lleva repitiéndome lo mismo desde hace dos años cada vez que me ve. Lo jodido es que puede tener razón: las migrañas cada vez me dan más frecuentemente, y ya he tenido que descartar el migraleve y el tonopán como calmantes. Uno termina "inmunizándose" a los medicamentos cuando se automedica abusivamente, que es exactamente lo que yo hago. Me da miedo pensar en el día en que no quede un solo medicamento que me alivie.

A media tarde, de camino a casa del cliente, me ha llamado Rafa -el muy perro no me llamó ayer, tuvo problemas con Marta- y lo que me ha contado me ha tranquilizado bastante. Se ve que cuando acudió la polícia a la estación y empezaron a hacer preguntas, todos los testigos "se pusieron de acuerdo" en olvidarme. Ninguno parecía recordar ningún detalle sobre mí. ¿La gente realmente está empezando a dejar de pensar sólo en ellos mismos? ¿Están empezando a distinguir entre el bien y el mal? ¿O es un efecto secundario de lo que me está sucediendo? La verdad, creía que ya estaba jodido en el momento en que he leído la noticia esta mañana.

Bien. Me he duchado, me he vestido y me he sentado a escribir esto. Ahora estoy como nuevo, y el espidifén ha hecho su efecto. Podré ir al cine y disfrutar de la nueva película de Zack Snyder como se merece.
Llaman al timbre. Me voy pitando.
Arawna
 
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 14 Mar 2010, 11:25

Sábado 24 de marzo de 2007, 13:56h
Viaje de vuelta a ninguna parte


Esta noche he matado a alguien. Ha sido en sueños, pero he sentido el sabor de sangre ajena en mi boca al despertar.

Cogía el tren después de un duro día de trabajo y me quedaba dormido. Cuando despertaba veía por la ventana lugares que no reconocía, y el resto de pasajeros estaban levantados, nerviosos. Sus rostros mostraban miedo más que preocupación. De repente, una voz robotizada informaba de que se habían equivocado al poner los destinos en la estación, y que al llegar a la siguiente parada pidiéramos en taquilla un billete de vuelta. Los pasajeros gritaron y protestaron, a la vez que corrían por el vagón y se empujaban. Yo permanecía en mi asiento, contemplando el paisaje extraño, absorto. Una eternidad después, el tren se detuvo.
La estación estaba en medio de la nada. Prados y bosques la rodeaban, pero no se escuchaba el sonido del viento, ni de los pájaros, ni de nada. Los pasajeros seguían gritando, pero ahora sin voz, y se agolpaban como un rebaño de animales junto al tren a medida que iban bajando. Crucé entre la multitud sin problemas, sin rozarlos siquiera, como si me hubiera convertido en un líquido que se desplazara entre ellos aprovechando cualquier hueco o grieta, y llegué a la taquilla. Un hombre de uniforme, con una de aquellas viejas gorras de jefe de estación, me observaba desde detrás de la ventanilla. Sus ojos parecían los de un traidor, un jugador tramposo o un mentiroso compulsivo: no miraban nunca de frente. Un bigotillo recortado y pulcro terminaba de rematar aquel aspecto de personaje de película antigua, que de repente vestía como un hampón de los años veinte de Chicago y perdía todo el color para pasar a ser en blanco y negro.
-¿Qué desea? -dijo con una sonrisa falsa, condescendiente y a la vez amarga.
Le expliqué que tenía que volver a la estación de donde venía el tren que me había traído allí por error, y le mostré mi billete. Su sonrisa se ensanchó aún más y quedó congelado, y yo esperé. Un rato después volvió a la vida y me pidió la documentación. Busqué y rebusqué en mi cartera y no la encontraba, y al mismo tiempo me preguntaba por qué necesitaría mi documento de identidad. Le pregunté si le serviría el carnet de conducir. Siguió sonriendo y meneó la cabeza como restándole importancia. Volvía a vestir el uniforme azul y la gorra y había recuperado el color. Rellenó un impreso a mano, con una pluma, y me lo dio sin dejar de sonreir.
El impreso decía, en dos líneas:


Vale por un viaje de vuelta.
Resistente a las balas.

Cuando me di la vuelta el tren ya no estaba, y de los pasajeros que habían llegado conmigo no había ni rastro. El andén estaba desierto. Avancé hasta un banco de madera y me senté a esperar. Me relajé bajo los agradables rayos de sol y me adormecí. Un tiempo indeterminado después un grito de mujer me despertó y reconocí a los dos guardias de seguridad, que ahora vestían monos de mecánico cubiertos de grasa. Estaban golpeando a mi vecina.
A partir de ahí todo sucedía muy deprisa. Meros esbozos de una violencia bestial. A uno de ellos le arranqué la tráquea a mordiscos y saboreé su sangre espesa mientras el otro huía hacia el bosque. Después hice el amor con mi vecina en el suelo de la estación.
Llegó el tren en el momento en que me abrochaba el pantalón, anunciando su llegada con un pitido sordo. Una columna de humo blanco delataba en el aire su recorrido.


Y entonces he despertado. Me volvía a sangrar la nariz y el sabor a sangre llenaba mi boca. He ido al baño y me he limpiado. Creo que he escupido por lo menos medio litro de sangre.

Tengo que llamar a Rafa.
Arawna
 
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 15 Mar 2010, 22:02

Sábado 24 de marzo de 2007, 19:38h
Malas nuevas


Este mediodía mi vecina Magda me ha invitado a comer y me he enterado de que el vecino del cuarto, el maltratador, ha regresado del hospital. Lo trajeron anoche mientras yo estaba en el cine. Al parecer tiene que guardar cama por un tiempo. Por mí como si se queda en ella de por vida, así no podrá volver a pegar a nadie.

Magda es una buena mujer, inteligente y cultivada, además de atractiva para la edad que tiene. Siempre la he visto bien arreglada y se nota que se cuida. De ahí que antes de conocerla le pusiera unos 50 años. Es viuda desde hace cinco años, y con su marido nunca pudieron tener hijos, pero dice restándole importancia que su Antonio le dio siempre el cariño que necesitó y más.
Mientras comíamos ha puesto las noticias en la tele, a las que no hemos prestado demasiada atención contándonos nuestras respectivas vidas. Hasta que han anunciado "la muerte de A. F. Gómez, guardia de seguridad contratado por la empresa Renfe, a causa de las heridas provocadas por la agresión a manos de un hombre todavía no identificado por la policía. Ha luchado por su vida durante más de cuarenta horas en la unidad de cuidados intensivos del Hospital del Mar de Barcelona, donde ha fallecido a las doce y un minuto del mediodía de hoy."
A continuación han salido unas imágenes de su compañero donde declaraba que no recordaba nada de lo ocurrido, pero que deseaba que cogieran cuanto antes al culpable. Finalmente daba el pésame a los familiares y el programa daba paso a otra noticia.
Magda se me ha quedado mirando, preocupada. Yo estaba temblando y en el cristal opaco de un armario he podido ver el reflejo de mi rostro angustiado: había perdido todo el color.
Entonces me ha preguntado si le conocía, si era un amigo mío. No me han salido las palabras. Tampoco sabía qué decir. Me he levantado y he salido a toda prisa de allí, y ella me ha seguido hasta el recibidor. Cuando he llegado junto a la puerta he logrado mascullar un "Perdona, lo siento" y he salido de su apartamento para dirigirme al mío. He subido los escalones de dos en dos, he abierto la puerta con dificultad a causa del temblor que sacudía mis manos, y dejándola entreabierta he corrido hasta el baño. Dejándome caer delante de la taza del inodoro he vomitado la cena de ayer y lo que acababa de comer. Luego me he puesto a llorar.

Cuando me he tranquilizado me he acordado de la puerta y la he ido a cerrar. Me he quedado mirando la puerta del cuarto un rato, recordando la última parte de mi sueño. Luego he llamado a Rafa. Necesitaba verlo, pero me ha dicho que tenía problemas con Marta y que hoy no podía quedar. Que si quería podíamos comer juntos mañana. Joder.
¡Puta Marta de los huevos! ¡Déjala ya, Rafa, te está destrozando la vida y no te das cuenta! Aunque ahora que lo pienso, ahora mismo no soy el más indicado para dar consejos. Mi vida se está yendo a la mierda a una velocidad de vértigo.
Le he dicho que ya le llamaría mañana.

Creo que bajaré a Barcelona, me emborracharé y me meteré en algún garito hasta que me echen. Nunca he salido solo de fiesta y quizás éste sea el momento oportuno. La lógica indica que lo mejor sería no salir de casa en unos días, hasta que las cosas se hayan enfríado un poco, pero sé que si me quedo me rallaré más de la cuenta e incluso puede que termine entregándome a la policía.
Sí, definitivamente creo que lo mejor que puedo hacer es salir e intentar distraerme un poco.
Arawna
 
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 17 Mar 2010, 13:32

Domingo 25 de marzo de 2007, 19:23h
Fiebre del sábado noche


Finalmente ayer noche me ceñí al plan original y bajé a Barcelona. No podía quedarme en casa y tampoco tenía ganas de ver a ningún conocido; necesitaba desconectar.

Me había pasado la tarde dándole vueltas a lo que me estaba sucediendo sin sacar nada en claro. Las cada vez más frecuentes migrañas; las hemorragias nasales, que están agotando con rapidez mi reducido vestuario; mis reacciones a situaciones límite que una semana atrás habría evitado o ignorado; y las nuevas capacidades que parece que ahora poseo: regeneración acelerada y una fuerza y agilidad por encima de la media.
Por no mencionar que ahora me debe estar buscando la policía por asesinato.
Coño, ¡en menos de una semana he mandado al hospital a tres tíos que hacen dos como yo! Y uno de ellos ha muerto, joder.
Con todo ésto retumbándome en la cabeza bajé a Barcelona después de cenar una magra ración de ensalada de pasta; una mezcla de espirales de colores, nueces, trozos de manzana, tomate, lechuga y salsa rosa. La cena perfecta para coger una cogorza con rapidez, que era justo lo que necesitaba.
Llegué con el último tren a las once y poco al centro de la ciudad y me dirigí a uno de los bares de la calle Tallers, junto a las famosas Ramblas. Frente al bar había dos agentes de la policía local, y uno de ellos parecía observarme con atención mientras yo caminaba hacia allí. Decidí seguir adelante y no mirarles en ningún momento. Pasé junto a ellos con los cojones por corbata y entré en el bar dejando escapar el aire que sin darme cuenta había contenido.
Una vez recuperado del susto me senté solo en una mesa del fondo y empecé a beber voll-damms, una detrás de otra. No pude evitar echar de vez en cuando una ojeada en dirección a la puerta mientras observaba a la gente que iba llegando, la mayoría jovencitos sedientos de alcohol, drogas y sexo. Jóvenes que ya no sienten el rock&roll como antes y se conforman con cualquier mierda que pinche el DJ de turno.

Creo que me bebí siete cervezas antes de empezar a notar "algo". Aquello tampoco era normal e hizo que volviera a los pensamientos que me habían llevado allí. Aceleré el proceso de ingestión de alcohol pidiendo a la camarera Jack's con hielo de dos en dos. Me dirigió una mirada reprobadora pero los sirvió sin compasión.

Abandoné el bar con sesenta euros menos unas tres horas después. Limitarme a observar a la fauna local me había servido de distracción, pero necesitaba cambiar de aires y mover un poco el esqueleto. El whisky había hecho su efecto y ya iba más que alegre, así que enfilé las Ramblas dirección al mar. Siempre me ha gustado pasear por ellas de noche; se ve todo tipo de gente y los inmigrantes te ofrecen cervezas a buen precio a medida que paseas. Nada que ver con las Ramblas que existen durante el día. Por la noche no te vas tropezando con la gente ni te empujan cada diez pasos. Por la noche eres el amo del lugar.
Unas calles antes de llegar a la estatua de Colón, que señala con dedo acusador al "Imperio Romano" de nuestros tiempos, causante de casi todos los males que asolan al planeta, pero a quién nadie hace caso, me metí en el barrio chino. Tenía clara mi meta. Me dirigía a L'Enfants.
A pesar de ser una discoteca pequeña, es un lugar que me gusta. Ponen un poco de todo -incluido rock&roll de verdad- y el ambiente suele ser agradable a pesar de que cada vez la frecuentan más "guiris". Cuando llegué a la puerta los efectos del alcohol se habían desvanecido por completo. Vaya jodienda, iba a resultar que la capacidad de regenerarme no era tan buena como pensaba. Entonces entendí porque en los cómics Lobezno suele aparecer siempre con una birra en la mano. Entré sin problemas y fui directo a la barra, donde me enchufé dos chupitos de tequila y luego me pedí un whisky con red bull.

El rasgueo de dos guitarras eléctricas me poseyó y me dirigí al centro de la sala, bailando a medida que avanzaba y esquivando a la gente que se me cruzaba. No soy una persona tímida. Nada tímida. Me gusta provocar y ser el centro de atención. El mito del freak introvertido que no sale de casa y que no se relaciona no es más que eso: un puto mito en el que mucha gente "normal" se apoya para sentirse bien consigo misma.

Ayer me sentía distinto. Nada me daba miedo. Era como si con todo lo que había vivido la última semana sintiera que nada podría conmigo. Me planté en el centro justo de la pista y mientras bailaba observaba a mi alrededor. A mi derecha un grupo de chicas rubias, con pinta de proceder de la Europa del norte, parecían competir por ver quién bailaba de forma más sexy. Enfrente dos niñatos pasados de vueltas se balanceaban como zombis, mientras a su lado otros tres chavales hablaban entre ellos sin apartar sus lascivas miradas del grupo de rubias. A mi izquierda había otro grupo de tres chicas, éstas españolas. Soprendí a una de ellas mirándome divertida. Esa noche no estaba para ligues y aparté la mirada. El DJ, en la cabina, hablaba con dos adolescentes.
Cuatro cubatas y tres chupitos de tequila después seguía en el centro de la pista. No logré emborracharme pero estaba contento. Bailar me ayuda a no pensar, me libera. La música entra en mí y dejo que mi cuerpo responda a ella instintivamente. A menos, claro, que suene una canción que no me gusta o no conozco, entonces me limito a hacer el gilipollas y a reirme de mí mismo. Fue con una de éstas últimas cuando se me acercó la chica a la que había sorprendido un rato antes mirándome. Una sonrisa divertida y sincera iluminaba su rostro al mismo tiempo que se situaba delante y se ponía a hacer el idiota conmigo. Me agarró por los hombros y nos mecimos juntos contra la música. Sus ojos oscuros me miraban y los míos la miraban a ella. Era preciosa. Me maldije a mí mismo y a todo lo que me había sucedido la última semana, y maldije a mi yo lógico que no dejaba de decirme que dejara de mirarla. Que me largara de allí mientras aún estaba a tiempo. Y entonces la besé.
No nos despegamos durante el resto de la noche, de la que nos despedimos en su casa justo antes de que saliera el Sol. Allí continuamos pegados –o más bien fundidos- el uno al otro hasta pasado el mediodía.

A media tarde, cuando al fin hemos salido de la cama, me he sentido como Dios, y aunque pueda no parecer más que el típico rollo de una noche, para mí ha sido mucho más.
Espero que ella piense igual. Hacía mucho que no me sentía tan bien con alguien.
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 19 Mar 2010, 13:27

Lunes 26 de marzo de 2007, 9:52h
Mala noche


He pasado una noche horrible. Los nervios no me dejaban dormir, supongo que un poco por todo: la semana que dejaba atrás, la más extraña de toda mi vida, y la maravillosa noche anterior, en que conocí a Sara.

Cuando por fin he comenzado a conciliar el sueño, a eso de las dos y media de la madrugada, el vecino del tercero ha puesto una película a un volúmen intolerable. Además no era una película cualquiera: juraría por lo que escuchaba que era una de las últimas películas del pervertido de Bigas Luna. Una mierda del calibre de Yo soy la Juani, vamos. Adolescentes folladas, maltratadas y humilladas por machitos de tres al cuarto. He intentado no prestarle atención y me he concentrado en intentar dormir, pero me ha sido imposible. Unos diez minutos después, cabreado, me he levantado, me he puesto unos tejanos y he bajado a hablar con el vecino "cinéfilo".
Cinco minutos después volvía a estar en la cama y ningún sonido perturbaba la paz de la noche. He aplacado los nervios de la única forma que sabía, y cuando he terminado al fin me he sentido relajado. Lentamente he descendido al mundo de los sueños. Debían ser las tres.

El resultado de esta noche ha sido que he dormido solo cinco horas y que me he levantado de muy mala leche y con pocas ganas de trabajar. Para colmo hoy es Lunes y me ha vuelto a sangrar la nariz.
Ahora estoy en la oficina y me siento deprimido. ¿Para cuándo los fines de semana de tres días?
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Re: ¿Soy un superhéroe?

Notapor Arawna el 22 Mar 2010, 12:50

Lunes 26 de marzo de 2007, 16:06h
Que se sepa la verdad


Vaya, vaya. Menuda sorpresa me he llevado.

En el periódico de hoy, que he cogido del bar donde suelo ir a comer, viene una nueva noticia relacionada con el incidente de la estación con los dos guardias de seguridad a los que mandé al hospital. Las familias del chico y de la chica -que estuvo hasta ayer en la UCI del mismo hospital donde murió el sábado uno de los guardias- "han denunciado a los dos guardias de seguridad y a la empresa Renfe por tentativa de homicidio y lesiones. La chica, que aún sigue en el hospital en estado de observación, no recuerda nada de lo sucedido después del golpe en la cabeza que sufrió, que la dejó en estado de coma durante tres días, pero su novio Lorenzo A. Díaz lo recuerda todo bastante bien, y a pesar de no poder describir al hombre que evitó que todo fuera a peor, ha comentado que le gustaría darle las gracias por salir en su defensa. La familia también agradece su ayuda. La últimas palabras que el padre de la chica ha dirigido a nuestro periódico han sido: Debería haber más gente que no se limitara a mirar cuando se cometen injusticias.
La policía ha contrastado las palabras del jóven con los presentes en el altercado y la mayoría apoyan su versión de los hechos. Ni el guardia de seguridad implicado ni sus familiares han querido hacer declaraciones."
La noticia termina así: "¿Estamos ante un asesino desequilibrado o ante un héroe moderno?"

Solo puedo decir -a pesar de que si finalmente me identifican seguramente acabaré en prisión- que me siento aliviado. Aliviado y agradecido. Al fin alguien cuenta la historia completa.
Arawna
 
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